Fui al parque, como era mi costumbre desde hacía años, cuando me mude a este barrio. Los chicos solian jugar con sus mascotas o con lo que encontraran a mano, en tanto sus padres se distraian en esas charlas que buscaban la manera de salvar el mundo. Sin duda, todo aquello no cambiaria mientras yo existiese, pense cuando tenia 8 o 10 años y escuchaba a mis padres o tios discutiendo acaloradamente sobre como es que debian criarnos para ser esos hombres cuyo objetivo seria salvarnos de esta sociedad de mierda.
El parque de hoy, de mi vejez, a pesar de tener otros arboles y otros personajes, tiene ese poco de esperanza que suele habitar en cada generacion que debe pisar esta realidad.